Acta de libertad

GAYA SCIENZA. Ciencia intuitiva.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Capitulo 2: Reflexiones sobre fe y su motivacion.





El principal error del monoteísmo instaurado por la política europea medieval (muy similar o basado en el periodo monoteísta del Egipto antiguo, a manos de Akenatón) es que el dios principal del panteón resulta ser también el que se compromete ayudar en cada detalle de la vida de cada ser humano sin importar la nimiedad de la solicitud, a diferencia del politeísmo pagano, que permitía al ser humano programar sus ritos y ocupar su mente el ellos, con una intimidad entre el sujeto y su creencia.

La imposibilidad de cumplir este compromiso siempre y cada vez que era necesario, ese toque de azar que caracteriza la creencia dogmática, comenzó a drenarle seguidores, que buscaron reintegrarse en el politeísmo pagano, que, ya abandonado en tribus autóctonas, resurgió como un movimiento libertino de personalización de las creencias, al par del abstencionismo que también comenzó a contar seguidores influyentes. Estaba claro que la estratagema política iba a terminar absorbiendo la inocencia del universal humano que necesita creer en algo superior a sí mismo y utilizarlo como una herramienta.

Ideó un sistema que separa al hombre del concepto de divinidad, condenando e individualizando las masas, colocando a un hermano contra el otro. Claro está que el proceso avanzó junto al hombre en el progreso de modernización y accesibilidad, haciéndose más accesible, integrándose en la cultura popular y menos un rito exclusivo efectuado por líderes espirituales; proceso que acerco más la divinidad, pero como toda instauración se le eligió una imagen cuidadosamente hilvanada de las necesidades imperantes de unificar Europa antigua, con una misma creencia moralmente compleja que evitara las insurgencias y colocara el tributo de buena gana en las alforjas de un templo genérico; así el hombre pudo por fin considerar la idea de utilizar la divinidad para controlar al “moralmente inferior”.  Un experimento que tomo miles de años de fraguarse desde que una pequeña fracción de seres humanos sospechó la nula relación en los desastres naturales y la cólera divina, mientras observaba que la gran otra parte de la población era incapaz de ello.

Tal era la fascinación hipnótica que ejercía sobre el pueblo la fe, que produjo montañas de riqueza con la cual expandirse más que otras religiones cuyos ingresos se vieron terminados por la migración de creyentes. Inmediatamente esa facción diminuta de humanos hicieron organizaciones sociales con la cual instituyeron el control ritualista y la teoría sobre el manejo de “energías sutiles”, con la que ciertos especímenes humanos de una inteligencia mayor al promedio podían usar para controlar poblaciones enteras mediante sugestión y extorsión, y este intento complemento en perfecto con la difusión de normas de comportamiento social, que darían valor a un individuo, quitándoselo a otro, así se unió la política y economía, con la religión ya popularizada como una forma de sugestionar la población, el esquema que se construyó se concentró en la divulgación de los testimonios de aquellos favorecidos por la casualidad, de propaganda, sugestionar al sujeto en cuestión desde temprana edad enseñándoles a ignorar las preguntas claves con frases sencillas y concretas: No podemos cuestionar la voluntad de dios.

Esta construcción social que contradice nuestros orígenes como especie y nuestro vínculo con cualquier otra forma de vida nativa del planeta Tierra y corrompe el significado de nuestra propia existencia, nos fuerza a obviar las razones de la fisionomía de nuestro propio cuerpo y obviar las razones presentadas por la lógica. Esta creencia, cual virus, contamina nuestro criterio, califica nuestras acciones y determina incluso el futuro de algunas naciones completas en el mundo. Como consecuencia de la permanencia por milenios de esta construcción social, un comportamiento irreflexivo del creyente con respecto a la des-naturalización, ilógica o perversión de sus creencias, hace el uso de razón, lógica o ciencia como un desperdicio de tiempo masivo para usted y como evidencia de la existencia de un enemigo divino, dispuesto a mentirle para acabar con su fe.

 Un creyente en los mitos abrahamicos siempre te mirará y dirá "dios es la solución a todo problema" pero en su cabeza esta persona comprende el mensaje de una manera diferente, debido a esto se inquieta por orar, según su “creencia motora involuntaria”, por cosas altamente triviales. Cuando racionalicen con un cristiano, el punto más fuerte a defender de parte del mismo es que dios responde a todas sus oraciones y tendrá evidencia, muy flaca, pero una observación más prolongada del sujeto revelara la inseguridad que motiva su fanatismo.

En la vida cotidiana, contraria a su racionalización con la fe, la responsabilidad por la solución de sus problemas recae exclusivamente en medios materiales. Sin embargo, el creyente de fe espera que la entidad superior coincida con su propia voluntad. Es importante según mi criterio enfrentar enérgicamente al denominado creyente que ha metabolizado completamente esta, su pseudo-verdad, evitar a toda costa guardar silencio por respeto; el simple hecho de callar es una violación a sus derechos y los de aquellos que no pueden decidir por si mismos, que varía desde niños hasta mujeres en determinados países con moral obsoleta, es condenar a muerte a científicos y divulgadores de la verdad, es asentir a las cruzadas en medio oriente, es practicar la inquisición católica, es voltear la cabeza a la sádica conquista de África, como aplaudir la historia del traidor Oleg, es silenciar los crímenes sexuales y escándalos políticos del Vaticano desde su fundación, es permitir un gobierno basado en la Sharía, es el oro que cubre los templos;  es negar el sangriento origen en la distribución de la fe “verdadera”, y su establecimiento como cualquier otra marca o producto de consumo necesario.

La verdad es gratis, obligatoria. Tan solo al escucharlo a usted dar uno o dos ejemplos bien desagradables, vulgares, incisivos o chocantes por unos minutos, podría, en cualquier caso, conseguir sembrar un par de dudas y mucha incomodidad con el discurso, pero es esa incomodidad el ancla en su memoria, el individuo encontrara imposible confortarse con la idea de ignorar el discurso, según la grieta misma que tenga su fe.

Hay medios más poderosos para "llamar" u "obtener" lo que se busca, como dijo Nietzsche, al comparar el cristianismo con el budismo: "...El budismo nada promete, pero cumple, mientras el cristianismo promete mucho, pero nada cumple..."

 

Privatización del conocimiento.

 

Si realizáramos test científicos sobre la oración, y si esta oración implicara algo concreto y mensurable, por ejemplo, la regeneración de extremidades amputadas, sabemos con una seguridad aplastante que habrá cero efectos de la oración. Todas y cada una de las llamadas "oraciones respondidas" no son más que una coincidencia. El sujeto en cuestión jamás logra acumular enfoque en lo que pide, por lo trivial de sus motivaciones. Por lo que debe esperar a que la ley de probabilidad, causa y efecto, se cumpla eventualmente. Cuando al fin sucede, el percibe que su deidad ha contestado su oración y su negativa un favor incomprensible, pero al cabo, favor. Este círculo vicioso fortalece la fe del usuario, quien la próxima vez conseguirá aceptar cualquier resultado como una contestación.

Por el momento pareciera que no existe una motivación universal por entender que es ese asunto cifrado que resulta ser la fe, solo una urgencia por aceptarla a riesgo que sea, sin importar el método. Pareciéramos conocer quiénes somos solo a medias, parece que la motivación simplemente se basa en el aquí y el ahora. El futuro es solo una fantasía marcada en un libro por un ser aparentemente inalcanzable y el pasado es una mezcla de confusión y dolor, que simplemente borramos de nuestras mentes para vivir tranquilos.

 

                                                 Superstición

 

El diccionario define la palabra "superstición" de la siguiente manera:

“Una irracional creencia de que un objeto, acción o circunstancia que, lógicamente, no relacionada con un curso de los acontecimientos influye en su resultado.”

La creencia en la oración como intercesión con “la fuente” es una superstición antigua. En tal y cualquier caso, cuando una oración parece ser contestada, se trata de una coincidencia nada más. Sencillamente, la oración no tiene absolutamente ningún efecto sobre el resultado de cualquier evento. El "poder de la oración" es en realidad el poder de la perseverancia, es esperar un resultado concreto el tiempo que se cree necesario, pero interpretar como una respuesta personal cualquier conclusión.

 

 La comprensión de las racionalizaciones.

 

Hablando de teología con varias personas usted puede encontrar muchos creyentes que dicen: "La razón por la cual los experimentos científicos no detectan a dios es porque dios debe permanecer oculto. Él no responde a las oraciones si él sabe que él será descubierto."

Con el fin de dar su lugar a la verdad, tendrá que aceptar que esta explicación es una tontería. Si dios debe permanecer oculto, entonces él no puede responder a todas las oraciones. Cualquier "oración respondida" expondría dios según la lógica cristiana.

Toda la idea de que un dios debe permanecer oculto es una mentira básica de la doctrina religiosa. Por un lado, los creyentes dirán que "mi dios escribió la Biblia" "dios mismo ha encarnado y muerto como sacrificio para nosotros (más de una docena de dioses en la mitología universal ha enviado su hijo a morir crucificado), y "mi dios contesta las oraciones de millones en la tierra todos los días." Luego, en el próximo aliento dirán, "pero dios debe permanecer oculto". Dios, obviamente, no puede "permanecer oculto" y "encarnar a sí mismo." Estos dos temas son mutuamente excluyentes. Por lo tanto, la explicación de que "Dios debe permanecer oculto" es imposible. Tan pronto como la aceptación de un cristiano (o su silencio) de la forma en que es imposible que la oración sea eficaz, puede comenzar a ver que este dios es imaginario, en el mejor de los casos.

Podemos ver la realidad mirando un ejemplo sencillo. Imagine que la tasa de remisión de un especialmente desagradable tipo de cáncer es del 5%. Esto significa que si 20 personas obtienen este tipo de cáncer, que casi siempre es mortal, sólo una de cada veinte de las personas que la contrajeron sobrevivirán. Sabiendo esto, usted puede ver lo que sucede si realmente analiza el papel de la oración:

-20 creyentes contraen la enfermedad

-Todos ellos han leído Santiago 5:15, por lo que todos ellos rezan.

-19 de ellos mueren

El que queda vivo proclama: "le pedí al Señor y el Señor respondió a mis oraciones! ¡Mi enfermedad se curó! ¡Es un milagro! ¡YO SABIA que Dios respondía mis oraciones!" Nunca se enteró de los otros 19 que murieron. Nadie escribe sobre ellos en una revista. Ningún enunciado “Persona con cáncer reza, y luego muere" no es un gran título. Y ya que están muertos, nunca se escuchará las razones de un muerto. El hecho es que los creyentes que oran mueren de esta enfermedad en exactamente la misma tasa que las personas que no lo hacen.

Observe lo que sucede cuando una persona es "sanada milagrosamente". Una persona está enferma, otra persona ora (o crea un circulo de oración por ella) y la persona enferma se cura, eventualmente. Otra persona religiosa observa el proceso de sanación, y dice, “Dios realizó un milagro aquí mismo, ¡por el poder de la oración!" y después de alimentar la demencia en los templos con este testimonio, ahí suele terminar todo.

Una persona con base científica para sus razones mira esto y lo procesa de manera muy diferente. observa el hecho, revisa los datos y dice: “La oración no tuvo nada que ver con esto, hay una causa natural en lo que vemos aquí; si entendemos la causa natural, entonces podremos curar muchas más personas que padecen la misma enfermedad.”

En otras palabras, sólo es por el supuesto de que los dioses son imaginarios o no comprendidos por la razón actual de la religión, es que la ciencia puede proceder. Puede ver un ejemplo directo de la ciencia en acción en la siguiente anécdota científica:

El Sr. Alexander Fleming tenia tanto que hacer en su laboratorio que a menudo estaba hecho un desastre. Este desorden resulto muy afortunado para la medicina actual. En 1928, fue a organizar un lote de placas de Petri en la que había venido cultivando algunas bacterias, pero en su descuido habían sido apiladas en el fregadero. Abrió y examinó cada una de ellas antes de tirarlas en la solución de limpieza. Se detuvo en una y dijo: “Mmm. Una especie de moho está creciendo en una de las placas... esto no es muy inusual, debido al tiempo acumulado, pero por todo el molde, la bacteria de cultivo Staphylococcus aureus había muerto... algo muy inusual.” Luego tomó una muestra del molde.

 

Él encontró la bacteria penicillium, más tarde especificado como Penicillium notatum. Fleming, presentó sus conclusiones en 1929, pero suscitaron poco interés. Publicó un informe sobre la penicilina y sus usos potenciales en el British Anathomy Journal. Fleming trabajó con el molde durante algún tiempo, pero refinar y crecer la bacteria era un proceso muy difícil, más apto para un químico. El trabajo fue asumido por un equipo de especialistas en químicos y en moho, pero fue interrumpida cuando varios de ellos murieron o fueron re ubicados. En 1935, el australiano Howard Florey fue nombrado profesor de patología en la Universidad de Oxford, donde lideró el laboratorio. Esta fue una tarea de enormes proporciones en un momento de depresión económica, y la búsqueda de financiación para los investigadores y el trabajo que espera hacer la mayor parte de su tiempo. Contrató a un investigador poco después de su llegada Ernest Chain. Chain se entusiasmó rápidamente a hacer la investigación sobre el cáncer, y el trabajo que se extendió en Florey del propio interés y el trabajo sobre la lisozima. Chain se convirtió entusiasta con la búsqueda de productos químicos anti bacterianos. Al mirar hacia atrás en los viejos escritos artículos sobre la lisozima, incluidas las de Fleming en la década de 1920, incluyendo el documento de la penicilina. "Yo leí este documento a principios de 1938 y la lectura de inmediato me interesó", escribió. El equipo de Oxford, Florey como se han dieron a conocer, empezó a experimentar con el molde de la penicilina. Se entiende un paso más allá de lo que Fleming hizo: no sólo intentarlo tópica-mente o en una placa de Petri, si no en ratones vivos. Con la experimentación controlada, se encontraron que podían curar ratones con infecciones bacterianas. Luego se pasó a intentarlo en unos pocos seres humanos viendo resultados asombrosos. Ahora es 1941, e Inglaterra está en guerra. Como preveía Fleming, la necesidad de un gran anti bacteriano en la guerra era alarmante, pero los recursos eran limitados y la penicilina seguía siendo muy experimental. Sin embargo, Florey tenía conexiones en la Fundación Rockefeller en los Estados Unidos y financió nuevas investigaciones.

Si Fleming hubiera dicho como toda persona religiosa: “La muerte de esta bacteria es un milagro! ¡Dios la ha matado!” ¿Que sería de nosotros?

De ninguna manera. En lugar de ello, "Dios” o su fe circuló poco o nada en los labios de Fleming, o los que posterior retomarían estos estudios durante todo el proceso de descubrir y perfeccionar el tratamiento para infecciones bacterianas de hoy en día. Sin embargo: A “Dios” orando, penicilina inyectando.

Los científicos determinarán lo que realmente pasa a través de la experimentación y, a continuación, harán medicamentos útiles de sus ideas contempladas. De igual manera la medicina actual está limitada por nuestra tecnología, pero es algo que poco a poco se va despejando. Se tomó un enfoque racional en lugar de un enfoque religioso y todos nos beneficiamos de la penicilina y sus derivados hoy en día. Todas las obras de la ciencia son de esta manera, procesos largos de experimentación, descubrimientos y mucho enfoque. Sólo por el supuesto de que dios es imaginario y ninguna oración tiene sentido que la ciencia puede proceder. La razón por la cual los científicos asumen que dios no existe y se guían únicamente por el método científico es porque los dioses como tal, son el invento humano de alguna tribu verdaderamente antigua obsesionada con el control de las demás.

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